A veces no es tristeza.
Tampoco alegría.
Ni ansiedad, ni cansancio, ni enfado… pero algo se mueve dentro como una marea silenciosa que no sabes traducir.
Y ahí estás tú, intentando ponerle palabras a una sensación que se escurre entre los dedos.
No pasa nada.
A eso he venido yo.
A ayudarte a escuchar lo que tu cuerpo te está diciendo cuando tu mente aún no tiene palabras.
Soy Clic, y hoy vamos a explorar esa emoción sin nombre que te visita más a menudo de lo que crees.
🐙 Cuando el cuerpo habla antes que tú
Los humanos tenéis una costumbre curiosa: creer que todo se comprende desde la cabeza.
Pero el cuerpo siempre llega primero.
Antes de que puedas describir lo que sientes, ya tienes:
– un nudo en el estómago
– un suspiro que no sabías que estabas soltando
– una tensión en los hombros que parece de siglos
– una mirada perdida en un punto imaginario
– una falta de ganas que nadie entiende, ni tú misma
El cuerpo es como un pez que cambia de color para avisarte.
Pero si no lo miras, se camufla… y tú te confundes.
La buena noticia es que nunca miente.
Solo necesita que dejes de pelearte con lo que sientes y lo escuches.
🌊 La tensión: cuando tu alma se pone en guardia sin avisarte
Si tu cuerpo se tensa sin razón aparente, te está diciendo:
“Estoy sosteniendo demasiado.”
A veces no es un problema concreto, sino un exceso invisible.
Demasiadas responsabilidades.
Demasiados pensamientos.
Demasiados “tengo que”.
La tensión es el modo en que tu cuerpo intenta recordarte que has dejado de respirar en paz.
No lo juzgues.
Solo pregúntale:
—¿Qué parte de mí necesita que la alivie?
La respuesta suele ser más simple de lo que crees.
🐬 La apatía: cuando tu energía se esconde para salvarte
La apatía no siempre es depresión.
Muchas veces es protección.
Cuando tus emociones están saturadas o tus límites han sido ignorados, tu energía baja el interruptor:
“Hasta aquí por hoy.”
La apatía aparece para que no sigas desgastándote.
No te está diciendo “no valgo”,
sino “por favor, descansa”.
Si la escuchas, vuelve la vida.
Si la fuerzas, aparece la culpa… y ahí ya empiezas a hundirte.
🌫️ La evitación: el arte torpe de no mirar lo que asusta
¿Te ha pasado que siempre encuentras otra cosa que hacer menos aquello que sabes que deberías?
Eso también es una emoción intentando hablarte.
La evitación dice:
“Eso que quieres enfrentar, todavía me duele.”
o
“No tengo suficientes recursos para verlo ahora.”
No es falta de voluntad.
Es autoprotección.
El truco no es obligarte a enfrentarlo, sino preguntarte:
—¿Qué necesitaría para sentirme segura al hacerlo?
A veces es tiempo.
A veces es compañía.
A veces es respirar tres veces y ya.
🐳 El ruido mental: cuando tu cabeza grita porque tu corazón susurra
Ese bucle de pensamientos que no paran,
esas preocupaciones que se repiten,
ese “qué hago con mi vida” que aparece incluso cuando estás tranquila…
Todo eso no es tu mente fallando.
Es tu alma diciendo:
“Hay algo importante que no estás escuchando.”
Cuando el corazón habla en susurros, la mente grita para que lo oigas.
Pero no te confundas: el mensaje no está en el ruido, está debajo.
Tu mente hace ruido cuando tu alma pide silencio.
🪸 Tu cuerpo no es el problema, es el mensajero
Has aprendido a tratar tus sensaciones como errores:
—“Estoy rara.”
—“No debería sentirme así.”
—“Seguro que me pasa algo.”
—“Estoy fallando.”
Pero no hay ningún fallo.
Hay información.
Cada emoción sin nombre es un idioma antiguo que tu cuerpo aún recuerda, pero tu mente ha olvidado.
Yo, que miro desde abajo, lo veo muy claro:
Tu cuerpo te avisa antes de que tu vida se desordene.
Y lo hace con mucha ternura, aunque no lo parezca.
🌟 Cómo escuchar esa emoción sin convertirla en un drama
No tienes que resolverla hoy.
Ni comprenderla del todo.
Solo tienes que acercarte un momento y preguntarle:
—¿Qué intentas decirme?
—¿Qué parte de mí está pidiendo cuidado?
—¿Qué necesito ahora mismo?
Y luego respira.
Respira como si fueras una criatura marina: lento, suave, profundo.
A veces, solo con eso, la emoción encuentra su nombre.
Y cuando lo encuentras, deja de asustar.
🐙 Lo que tu cuerpo quiere que sepas (pero no sabe escribir)
Si pudiera hablar con palabras humanas, te diría:
“No estoy intentando incomodarte.
Estoy intentando despertarte.”
Porque cada emoción sin nombre es una brújula.
Una señal de que algo quiere ajustarse, ordenarse o liberarse.
No para que seas perfecta,
sino para que seas tú.
Y aquí estoy yo, entre mis corales y mis tres corazones,
listo para acompañarte cada vez que algo dentro de ti se mueva sin explicación.
Cuando no entiendas lo que sientes, ven.
Yo te traduzco.
—Clic 🐙💙
