Lo que anhelas, lo que eliges y la suave batalla entre tu alma y tu mente.
🐙🌊 El deseo que llega torcido (pero no por error)
Hay deseos que llegan claros como una caracola recién nacida…
y otros que llegan como una corriente inquieta bajo el agua:
los sientes, te llaman, te mueven… y aun así sabes que no te convienen.
Desde mis tres corazones te digo algo que quizás nadie te dijo:
no hay deseos absurdos.
Los que más te confunden suelen ser los que más te revelan.
A veces no deseas eso.
A veces deseas la sensación que crees que eso podría darte.
Y ahí empieza la contradicción.
🐬💙 Cuando la mente dice no, pero el cuerpo dice sí
Tu mente tiene memoria de advertencias.
Tu cuerpo tiene memoria emocional.
Y tu alma tiene memoria de expansión.
Por eso se contradicen.
No porque estés perdida, sino porque cada parte de ti habla un idioma distinto.
Cuando deseas algo que sabes que no te conviene,
pregúntate:
—¿Qué emoción estoy intentando recuperar a través de este deseo?
Porque muchas veces:
🐡 No deseas a esa persona: deseas sentirte vista.
🐠 No deseas volver al pasado: deseas seguridad.
🪼 No deseas el impulso prohibido: deseas vitalidad.
🐚 No deseas lo que duele: deseas calma o pertenencia.
No buscas lo que crees que buscas
…buscas lo que te falta nombrar.
🐟✨ La trampa del deseo que promete alivio rápido
Hay deseos que funcionan como olas impacientes:
llegan, te levantan, te empujan…
y luego te dejan justo donde estabas.
No son malos.
Son deseos inmaduros: impulsos que buscan anestesiar, no transformar.
Tres señales de que un deseo no te conviene:
-
🐚 Llega con urgencia, no con profundidad.
-
🐙 Te pide esconderte de ti misma.
-
🦑 Promete darte algo que en realidad deberías darte tú.
Si aprendes a reconocerlos, dejan de gobernarte.
🐋🌫️ No luches contra el deseo: obsérvalo
Reprimir un deseo solo lo vuelve más ruidoso.
Pero mirarlo con honestidad lo vuelve nítido.
En el fondo del mar, todo lo que se hunde se vuelve claro.
Lo mismo ocurre con tus deseos contradictorios.
Permítete preguntarle:
—¿Qué parte de mí está pidiendo cuidado?
—¿Qué herida intenta sanar esta atracción?
—¿Qué emoción dejé morir y ahora quiere resucitar?
La respuesta siempre viene desde dentro,
nunca desde el juicio.
🐾🌊 Lo que deseas y lo que eliges son dos fuerzas distintas
Este es el punto que lo cambia todo:
Puedes desear algo sin elegirlo.
Puedes sentir sin actuar.
Puedes reconocer un impulso sin entregarte a él.
El deseo que no te conviene deja de ser peligroso cuando lo entiendes.
Comprenderlo no significa seguirlo.
Significa que deja de arrastrarte.
La verdadera fuerza no está en controlar lo que deseas,
sino en elegir desde tu centro y no desde tu carencia.
🐚💛 El regalo oculto del deseo que te confunde
Aunque no lo parezca, este deseo incómodo trae un propósito:
🌟 Te muestra tu herida.
🌟 Te revela una necesidad ignorada.
🌟 Te señala un patrón antiguo.
🌟 Te recuerda algo que dejaste de sentir.
🌟 Te invita a liberarte de lo que ya no eres.
El deseo “equivocado” es un mensajero.
No quiere llevarte a un error,
quiere mostrarte algo que ya estás lista para comprender.
🦑🌙 Cuando eliges desde tu verdad, el deseo se transforma
No hay necesidad de culparte por lo que sientes.
No eres tus impulsos:
eres quien decide qué hacer con ellos.
Cuando eliges desde tu verdad
y no desde tu herida,
algo mágico ocurre:
El deseo que no te convenía
se deshace como burbujas en el agua.
Pierde su poder.
Se disuelve sin drama.
Y aparece un deseo nuevo…
uno que te sostiene,
no que te arrastra.
🐠✨ Si te contradices, no fallas: estás despertando
Los deseos contradictorios son señales de evolución.
Significan que ya no te conformas,
que tu alma crece más rápido que tus costumbres,
que estás dejando atrás viejos mecanismos de supervivencia.
Si ahora te confunden, es buena señal:
estás afinando tu brújula interior.
No quieras apresarlo todo.
La claridad llega cuando el agua se calma.
—Clic🐙
