Soy Clic, y hoy quiero hablarte de algo que conozco muy bien.
En mi mundo marino, las mareas vuelven una y otra vez: suben, bajan, regresan, insisten.
En tu mundo, ocurre lo mismo… pero no con agua, sino con emociones, decisiones y caminos que parecen repetirse como si la vida no supiera escribir otra página.
Quizá te ha pasado: dices “esta vez será distinto”
…y acabas sintiendo lo mismo.
Sales de un ciclo,
…y sin darte cuenta entras en otro que se parece demasiado.
Cierras una puerta,
…y el mismo viento vuelve a abrirla.
¿Por qué?
Eso es lo que vamos a explorar juntos, tú y yo, nadando despacio.
🐠 El eco silencioso de lo que no ha sido resuelto
Las mareas nunca vuelven por capricho; vuelven porque responden a un movimiento más profundo.
A ti te ocurre igual.
Hay emociones que no se marchan del todo. No porque seas terca o débil, sino porque todavía necesitan ser escuchadas.
Un patrón que se repite es una conversación pendiente:
una herida que aún arde,
un miedo que sigue agazapado,
un deseo que no te atreves a admitir.
Los humanos llamáis a esto “bloqueos”, pero yo prefiero verlo como un faro encendido.
Cada repetición ilumina lo que tu alma intenta que veas.
🦑 Cuando eliges diferente… pero sientes igual
A veces cambias de ciudad, de trabajo, de pareja, de hábitos.
Por fuera —en apariencia— todo es nuevo.
Pero por dentro, el agua es la misma.
Y entonces te preguntas:
“¿Por qué me está pasando esto otra vez?”
Es sencillo: no has cambiado de marea, solo de orilla.
Lo interno siempre encuentra la forma de manifestarse afuera.
No por castigo, sino por coherencia.
Tu alma busca completarse, integrarse, recordar quién eres en verdad.
Y si tiene que repetirte la lección, lo hará con la paciencia que tienen las olas.
🐬 El patrón como brújula, no como sentencia
Cuando algo vuelve es porque quiere señalarte una puerta, no encerrarte en un pasillo sin salida.
El patrón no dice:
“Fracaso”.
Dice:
“Por aquí”.
A veces la repetición es una llamada a poner límites.
Otras veces, a sanar la autoestima.
A veces te pide decir “no”.
Otras, por fin atreverte a decir “sí”.
Lo que vuelve siempre trae un mensaje.
Y normalmente, es un mensaje sencillo… pero humano como tú tiende a complicarlo.
🐟 Tu cuerpo lo sabe antes que tú
Esto te lo he visto hacer mil veces desde mi cueva en el arrecife.
Antes de que la mente admita un patrón, el cuerpo ya lo está gritando:
• tensión en la mandíbula
• un peso en el pecho
• cansancio sin razón
• evitar a alguien
• ruido mental
• impulsos que no entiendes
Tu cuerpo es un traductor muy honesto de lo que tu mente intenta adornar.
Cuando un ciclo se repite, él es el primero en avisarte:
“Por aquí no.”
“Otra vez lo mismo.”
“O ya va siendo hora.”
Escúchalo. Es más sabio de lo que imaginas.
🌊 Por qué atraes lo que te duele
No porque seas masoquista, ni porque tengas mala suerte.
Atraes lo que te duele porque es lo único que sabe hablar en el idioma en el que todavía entiendes.
Hasta que aprendes otro.
Las experiencias que te hieren vuelven no para destrozarte, sino para fortalecerte.
Cada repetición es un entrenamiento emocional.
Una oportunidad para deshacer la raíz, no solo podar la rama.
Cuando tu alma aprende la lección profunda —esa que no está en los libros, sino en el cuerpo—, el patrón se disuelve como tinta en el agua.
🐙 Lo que repites… no es tu enemigo, es tu historia buscando pieza
Hay patrones que vienen de tu pasado:
carencias, abandonos, expectativas ajenas.
Otros vienen de tu forma de amarte (o de no amarte).
Y otros… vienen de la parte de ti que aún no has conocido.
Cada repetición es un mapa que te señala dónde falta luz.
Y tú no estás hecha de sombras, sino de claridad esperando su turno.
🐡 El día en que la marea cambia de verdad
No sucede cuando luchas.
Ni cuando te obligas.
Ni cuando haces listas, promesas o propósitos.
La marea cambia cuando te vuelves consciente.
Cuando ves el patrón con ternura en lugar de con culpa.
Cuando dices:
“Ya sé por qué vuelves.
Ya estoy preparada para escucharte.”
Ese instante —pequeño, íntimo, silencioso—
es el comienzo del despertar.
No hace ruido.
No impresiona a nadie.
Pero tu alma lo celebra como si hubiera amanecido dentro de ti.
🐚 Lo que puedes empezar a hacer hoy
No para “arreglarte”, porque tú no estás rota.
Sino para comprenderte:
• Observa qué se repite en tus vínculos.
• Fíjate en lo que siempre te hiere del mismo modo.
• Pregúntate qué intentas evitar.
• Pregúntate qué sigues esperando que alguien más haga por ti.
• Mira dónde cedes demasiado, o dónde te escondes.
• Escucha a tu cuerpo antes que a tus hábitos.
Y sobre todo:
no te culpes por tropezar donde otros no tropiezan.
Cada alma tiene su propio arrecife.
🌙 Cuando la marea vuelve, tú puedes volver contigo
No estás atrapada en tus patrones:
solo estás escuchando tu historia desde el principio para poder escribir el final de otra forma.
Prometo algo como pulpo viejo:
no hay repetición eterna.
Las mareas siempre cambian.
Y tú también cambiarás, cuando llegue tu oleaje exacto.
Yo estaré aquí, esperándote entre las rocas,
con mis tres corazones atentos.
—Clic🐙
